¿Estás lista? Bien. Echa en tu bolso crema muy suave, -si quieres- aceites esenciales y una que otra prenda íntima de encajes. El resto lo ponemos nosotras. Sigue el mapa al pie de la letra o, mejor dicho, al gemido de tu chico y hazlo explotar.
Karen Uribarri Guzmán.
Cada caricia tuya en lugar correcto con la presión justa, hará que se desencadene una cascada de sensaciones en tu pareja que lo dejarán enloquecido. Para ello, necesitas aprender del cuerpo masculino y así conocer las maniobras que te convertirán en su reina del placer. Lo importante es que vayas paso a paso, porque como los machos son seres lineales, les encanta imaginar qué pasará después…
Técnica #1.
Sácale la camisa y siéntate tras él. Acaríciale la espalda con movimientos zigzageantes que avancen por toda su espalda sin orden definido. Puede ser una vez rápido, otra lento… De pronto, llega hasta la parte baja de su espalda recorriendo la columna vertebral y sigue por la cintura… Las terminaciones nerviosas de esa zona están muy conectadas con sus genitales y le provocarán más de un cosquilleo. Y como no ve tus manos, le vuelve loco pensar cuál es el siguiente paso. “Acariciar sólo con las yemas de los dedos provoca intensos escalofríos de placer. Del mismo modo que toda la piel se eriza con sensaciones singulares al ser rozada -porque la textura de las distintas áreas del cuerpo es diferente- con otras partes del cuerpo que no sean las manos”, afirma Alicia Gallotti en su libro “Kama-Sutra y otras técnicas orientales”.
Técnica #2.
Aunque él cree que ahora te abalanzarás sobre él, déjalo con las ganas y da el siguiente paso. Mientras sigues masajeando su espalda, bésale el lóbulo de la oreja. Humedécelo, respírale en el oído, bésalo con ganas. La piel de gallina será la mejor respuesta a tu técnica. Read the rest of this entry »