Todavía hay quienes desconocen las grandes virtudes que tiene el Yoga para potenciar las relaciones de pareja y, sobre todo, el sexo. El terapeuta de Shiatsu y maestro de Yoga Christian Petroccello, nos habla de ello.Petroccello es instructor de la Bujinkan Dôjô Budô Taijutsu, autorizado directamente por el Dr. Masaaki Hatsumi Sensei a las enseñanzas de las nueve antiguas artes marciales japonesas que forman la Bujinkan, especialmente del estilo Ninjutsu (más conocido como los Ninja).
Al respecto ha escrito dos libros exitosísimos los que lo llevaron a viajar a distintas partes del mundo enseñando y difundiendo sus conocimientos, los cuales se amplían al Shiautsu y a otras terapias orientales, dedicándose también a las enseñanzas y difusión del Yoga.
Equilibrio, la clave
El Yoga entrega equilibrio interno e, inevitablemente, el externo. “Uno de los ejemplos claros, es la relación de pareja en las que dos seres intentan relacionarse entre sí y llevar una vida llena de amor, felicidad, y reproducción. Pero, si no pueden encontrar su propio balance, encontrar su armonía, tener un cuerpo saludable, una mente abierta y un cuerpo emocionalmente equilibrado, es muy difícil entonces poder relacionarse con otro”, dice el también terapeuta de Shiatsu.
Y continúa: “Debemos comenzar por uno mismo, sintiéndonos bien con nosotros, con lo que hacemos, y con lo que somos, entonces, se produce el Yoga (unión). Cuando el ser humano está en comunión consigo mismo, entonces puede llevar una vida de unión con el resto de las personas (pareja, familia, amigos, y la sociedad en sí)”.
Respecto a esto, Petroccello adjunta una cita: “Un gran maestro del Yoga conocido como Patanjahli escribió, ” ATHA YOGA ANUSHASANAM ” que se pueden entender en sentido literal que Yoga significa “unión” del pensamiento con las emociones, las sensaciones y el cuerpo físico. De la personalidad con el Ser interior y de la individualidad con el Todo en el Aquí y Ahora del eterno Presente”.
Cómo unirse
Para lograr esa comunión de la que hablamos y de la que se desprende una relación sentimental y sexual exitosa, es de suma importancia tener una práctica constante de Yoga. “Mediante ejercicios de posturas (Asanas), se va obteniendo mayor desarrollo de elongación y tonicidad muscular, y reconociendo el cuerpo físico y sus necesidades. A través de los movimientos y la respiración, el cuerpo recibe un masaje internamente que estimula sus órganos, vísceras, el sistema nervioso, y el sistema endocrino. Éste último, es el encargado de regular por medio de secreciones hormonales, todo el metabolismo”, señala Christian.
Pero los beneficios del yoga son más internos aún. Influye en el plano mental, aquietando los pensamientos, mejorando la capacidad intelectual, y desarrollando aspectos como el desapego y la felicidad innata del ser.
“Se busca por medio del Yoga realizar Dhyana, el estado de meditación, en el cual la mente se convierte en testigo. De esta manera, muchos desequilibrios comienzan a desaparecer a través de la práctica del Hatha Yoga, y el ser humano comienza a encontrar su homeostasis, equilibrio físico y químico interno”, dice.
Energía sexual
Tanto en el plano emocional como espiritual, el Yoga nos brinda, a través de la experiencia física y mental de la armonía, una tranquilidad y beatitud que logran dar un equilibrio emocional que muy pocas otras actividades pueden lograr.
Incrementa la energía vital por la búsqueda del despertar de la Kundalini, o energía sexual, que es el 90 % de la energía del ser humano que esta dormida. Cuando ésta energía se despierta, el ser humano es capaz de lograr cosas increíbles.
“Una vez aprendida a usar esta energía innata del ser humano, las personas pueden tener una vida plena en todos sus aspectos, incluso en la vida sexual”, aclara el maestro argentino, aconsejando finalmente: “Otros de los beneficios del Yoga en sus técnicas, es el Pranayama, el cual ayuda a distribuir, concentrar y almacenar, la energía vital llamada Prana, por medio de variados métodos de respiración.
Si ambos en la pareja, aprenden a controlar su respiración con los pranayama, pueden distribuir su energía por diferentes partes del cuerpo, y controlar los estados de ansiedad o agitación que se realizan en una relación sexual. De esta manera, alargar estados de placer durante más tiempo, pudiendo experimentar experiencias de éxtasis, felicidad, placer, armonía y beatitud, que se logran por medio de la unión verdadera de dos seres (Yoga)”.
El 51% de las mujeres no acepta su cuerpo y el 10% lo detesta. ¿Cómo podrán entonces disfrutar del sexo si no les gusta siquiera lo propio? Un experto nos dice cómo superarlo y mejorar un problema tan frecuente en estos días, en las que somos bombardeadas con imágenes de modelos ultra delgadas y cuerpos perfectos.
Karen Uribarri Guzmán.
Recientemente, una encuesta realizada a 25 mil jóvenes menores de 34 años, por la cadena inglesa BBC, concluyó que el 51% de las mujeres se haría una cirugía plástica para arreglar algo de su cuerpo. Y más sorprendente aún, que el 10% de las féminas inglesas odia el cómo se ve, y una de cada tres de las mujeres que tiene una talla normal, considera que tiene un físico negativo.
Estos resultados, si bien están enfocados en las mujeres inglesas, son muy similares a lo que ocurre en otras partes del mundo, como es el caso de Chile. Miles de mujeres consideran que su cuerpo les impide concretar una relación con el sexo opuesto y, más aún, les empaña negativamente su vida sexual. “Esta es una señal de la gran insatisfacción con el cuerpo. Detrás de esto está la imagen de que hay un ideal que debería cumplirse”, dijo el sicólogo Terry Apter, de la Universidad de Cambridge, añadiendo: “Parecen pensar que si se está mejor físicamente, sus vidas serán mejores, lo que es muy peligroso”.
Y así es. Carola tiene 31 años, está soltera hace 2 y durante ese tiempo ha engordado varios kilos que le molestan de sobremanera. Sin embargo, a simple vista, Carola es una mujer atractiva, viste bien, es graciosa y tiene llegada con la gente. Pero ella, en la intimidad, no se muestra tal cual es. Cada vez que la invitan a salir sufre por no saber cómo ocultar ese rollito que le incomoda o por no lucir más gorda de lo que se siente -aunque no lo está-. Por lo mismo, sus encuentros más íntimos se han ido reduciendo con el tiempo y cada vez que llega el minuto de mostrar un poco más de piel, como es en el acto sexual, ella lo pasa pésimo. “Sé que es mi culpa, pero no puedo manejarlo. Lo primero que hago es apagar la luz. Luego me preocupo de que no me abrace las zonas con más kilos y que menos sienta cómo me cuelga la guata. Al final estoy tan tensa que lo paso pésimo y no siento nada, sólo mucha frustración. Y ‘después de’ es la peor parte, porque he llegado a vestirme bajo la ropa de la cama, con la mirada extrañada del otro”, confiesa avergonzada.
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Luego del ansiado orgasmo, la pasión y el romanticismo llega a su fin cuando él sonríe, te da un beso y se duerme profundamente. Es ahí donde nos preguntamos, ¿por qué ellos se duermen después “de”? Ambas partes responden al caso y desmitifican los hechos.
Por Karen Uribarri
Es sabido que durante la última fase del coito se produce un descongestionamiento generalizado en nuestro cuerpo. Decrecen los ritmos respiratorios y cardíacos, provocando el conocido relajamiento. Los órganos sexuales externos (pene, pezones, etcétera) se comprimen y la pareja entran en un período refractario. Hasta ese momento, la situación es similar en hombres y mujeres; sin embargo, su duración es absolutamente distinta para cada sexo. Es por esta razón que la mujer se demora menos que su pareja en estar lista para hacer el amor una vez más. En cambio, los hombres por lo general necesitan más tiempo para generar otra erección. Ahora bien, pareciera que esta diferencia de tiempos (en promedio de 2 y 5 minutos respectivamente, según estudios) no es el factor primordial al momento de unir el sexo directamente con el sueño. “Por más que intente permanecer despierto para no hacerla sentir incómoda, el relajo se transforma en sueño y no tengo más camino que dormir. Claro que lo hago con la fe en que al día siguiente u horas más tarde podré rendir mis explicaciones del caso. Pero es superior a mí”, confiesa J.G. de 34 años. Y es que es así, ya que el cambio de ánimo es inmediato y de la excitación se llega rápidamente a la saciedad, cerrando el romance con un reposo intempestivo. Read the rest of this entry »