Luego del ansiado orgasmo, la pasión y el romanticismo llega a su fin cuando él sonríe, te da un beso y se duerme profundamente. Es ahí donde nos preguntamos, ¿por qué ellos se duermen después “de”? Ambas partes responden al caso y desmitifican los hechos.
Por Karen Uribarri
Es sabido que durante la última fase del coito se produce un descongestionamiento generalizado en nuestro cuerpo. Decrecen los ritmos respiratorios y cardíacos, provocando el conocido relajamiento. Los órganos sexuales externos (pene, pezones, etcétera) se comprimen y la pareja entran en un período refractario. Hasta ese momento, la situación es similar en hombres y mujeres; sin embargo, su duración es absolutamente distinta para cada sexo. Es por esta razón que la mujer se demora menos que su pareja en estar lista para hacer el amor una vez más. En cambio, los hombres por lo general necesitan más tiempo para generar otra erección. Ahora bien, pareciera que esta diferencia de tiempos (en promedio de 2 y 5 minutos respectivamente, según estudios) no es el factor primordial al momento de unir el sexo directamente con el sueño. “Por más que intente permanecer despierto para no hacerla sentir incómoda, el relajo se transforma en sueño y no tengo más camino que dormir. Claro que lo hago con la fe en que al día siguiente u horas más tarde podré rendir mis explicaciones del caso. Pero es superior a mí”, confiesa J.G. de 34 años. Y es que es así, ya que el cambio de ánimo es inmediato y de la excitación se llega rápidamente a la saciedad, cerrando el romance con un reposo intempestivo. Read the rest of this entry »