05.06.2009

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Después de la pasión desenfrenada, de la agitación y del clímax, las aguas se calman y no sabemos qué hacer o qué decir. Y es que el tiempo del post sexo queda estancado porque no encontramos la manera de que resulte mejor y no nos consuma el silencio o el sueño. En este caso, fumarse un cigarro no lo es todo.
Aunque cuesta que un hombre no se quede dormido después de tener una agitada relación sexual, alargar la intimidad puede ser bastante atractivo si es que además no se convive con el sujeto en cuestión. Es el momento de mantener una proximidad física y emocional, que permita que él vuelva por ti. Del post sexo puede resultar una segunda vez.

1.- Conversa.
No se trata que pongas temas de discusión ni que trates de solucionar el mundo. Sino que comenta lo que ha pasado. Habla sobre lo que sentiste, lo que viste o lo que oíste. Es el momento de reconocer y abrir el corazón, porque ambos se hayan en absoluta vulnerabilidad.
2.- Reanímalo.
Si quieres seguir jugando y vez que él ha quedado agotado, haz todo lo posible para lograr tu cometido, porque si tienes suerte, ambos lo pasarán el doble de bien. Para ello, recuerda que él necesitará mucha estimulación y ojalá directa. Todos los movimientos y caricias deben ser suaves y lentas.
3.- Abrázalo.
Si ambos han quedado muy cansados y no tienen deseos ni de hablar, permanezcan juntos abrazados por largo tiempo. Es el momento de acariciar tiernamente al otro e incluso masajear. A veces, las manos o las caricias, hablan por sí solas.
4.- Aliméntense.
El hambre post sexo es muy típico, por eso es recomendable que ambos se levanten de la cama y preparen en conjunto un rico plato. Porque la idea es que sigan haciendo cosas juntos, para que la sensación de fusión que provoca el sexo se mantenga por largo rato. Te recomendamos preparar también mucho zumo de frutas o líquidos sin gas, para rehidratarse y reponer fuerzas.

5.- Báñense.
Aunque está comprobado que el sexo no tiene nada de antihigiénico, algunas personas no soportan los fluidos de su cuerpo o del otro, por mucho tiempo; por lo que prefieren ducharse inmediatamente después del sexo. Bueno, no te decimos que no lo hagas, sino que no lo hagas sola. No puedes cambiar el ambiente cálido que había, por uno tan frío. Así que mejor invítalo a bañarse contigo y jabónense mutuamente. El momento es muy lúdico y ayudará a no quebrar la magia.
6.- No a la TV.
Nada peor que encender la televisión después del orgasmo, porque el romanticismo se esfumará por completo y te llenarás de tensión inmediatamente. Lo mejor es que prendas la radio y escuchen música relajada, como un jazz o blues.
7.- Saboreen un chocolate.
Dicen que el chocolate repone minerales perdidos durante el sexo y restituye la feniletilamina, una endorfina ligada a la energía, el humor y la atención. Algunos la han llamado la molécula del amor, por lo que sería bueno mantenerla por mucho tiempo entre ustedes. Así que sale de probar y jueguen a saborearlo de boca en boca.
Karen Uribarri Guzmán.

04.06.2009

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Cada día se hace más complicado mantener un matrimonio en buenas condiciones y no verlo afectadopor la rutina, el estrés individual o las peleas sin sentido. Y es que extender el “Sí, quiero” de por vida no es tarea fácil y, hay que recordar, que nadie dijo que lo fuera. Por eso, aquí te entregamos algunos consejos que te ayudarán a volver a encender la pasión de vivir juntos.
“Con mi marido tenemos muy claro que el matrimonio es un trabajo más, por el que hay que esforzarse, entregarse y que, por supuesto, te entrega muchísimas más satisfacciones que cualquier otra actividad. Por eso, a pesar de que los niños aún son chicos y necesitan de nuestra asistencia constante; nosotros intentamos hacernos un espacio para estar juntos y solos. En esos momentos, que incluso pueden ser sólo las noches del fin de semana, nos tomamos unos traguitos, encendemos velas, conversamos y nos regaloneamos muchísimo. Bueno, y una cosa lleva a la otra… Ahí volvemos a ser los mismos de antes”, cuenta Rosario de 35. Y es que la vorágine en la que cada individuo se ve sometido a diario, extenúa a cualquiera, obligando algunas veces a olvidar la esencia del matrimonio: el amor. Nos saludamos, comemos, tenemos conversaciones domésticas o laborales, cuidamos a los hijos y, cuando ya es tardísimo, nos vamos a dormir. Un “buenas noches” y caemos rendidas hasta el otro día, cuando se repite nuevamente la acción. Así, una vez que nos damos cuenta, ya es tarde y los problemas en la pareja son tantos que cuesta mucho solucionarlos. Por eso, si te encuentras en esta situación y sientes que tu matrimonio se ha visto descuidado por ambas partes; toma las riendas del asunto y haz algo al respecto.
1.- Recuerda los momentos que vivías con tu pareja durante el pololeo. Vuelve a sentir las cosquillitas en el estómago cuando lo veías, rozabas o besabas. Siente como ese fuego por el otro no se ha apagado.
2.- Siempre hemos escuchado que la comunicación es la base de toda relación, por eso, lo más adecuado es que te hagas un tiempo para hablar con tu pareja sobre lo que les está ocurriendo y lo que esperan a futuro de la relación. Una idea es hacer una agenda y fijar las salidas juntos. Respeten estas citas y traten siempre de encontrarle un sentido original a estas salidas. Y recuerda: a estas salidas van ustedes dos, nada de hijos.
3.- Reúnete con tu pareja y hagan una lista individual de diez cosas que se comprometerán a hacer para mantener vivo el amor y para regalonearse. Cada uno de estos puntos deben cumplirlos con esmero y atención.
4.- Desarrolla las demostraciones del afecto. Si tu lo abrazas más y besas más, seguro que él también lo hará. El afecto es un círculo vicioso que se nutre del otro, por lo que incluso es positivo si los niños presencian estas demostraciones.
5.- Usa la imaginación. Ser románticos también es decir “te amo” más a menudo, dejar notas de amor en el bolsillo de su traje o en el espejo del baño, prepararle un baño de espuma, tomar juntos un baño con la luz de las velas, sorprender con un desayuno en la cama, etcétera. Haz volar tu imaginación. De seguro te lo agradecerá.
6.- Habla de sexo. Pero sobre su sexo. Esta conversación puede ser muy estimulante pues ambos se conocerán un poco más y verán cómo han cambiado sus gustos en los últimos años. En estas charlas es importante aprender a escuchar al otro y evitar las críticas. Este tema siempre debe ser tratado con respeto.
Además, ¡sedúcelo!
Como toda relación, los elementos complementarios a los sentimientos y a la química corporal, siempre vienen bien. Este es el caso de la seducción. Y como no podemos incitarlo a él a que lo sea, sí podemos comenzar a seducirlo nosotras. Para ello, es indispensable que formes una colección de prendas íntimas que realcen tu atractivo y despierten el interés en tu pareja. Sin embargo, a la hora de elegir esta ropa es necesario tener en cuenta no sólo la moda, sino también tu cuerpo. Por ejemplo, a las rubias generalmente les sientan bien las prendas negras o azules. A las pelirrojas, les convienen el turquesa, los verdes y los colores pastel. Y las morenas pueden usar blanco, negro, o tonos como el rojo. En cuanto a los diseños, busca los que más te favorezcan, es decir, si no eres delgada como para usar tanga, busca mejor un bikini o unos tap pants (parecidos a un hot pant pero muchas veces hecho en encaje). Es cosa de probar.

Karen Uribarri Guzmán.