17.05.2008

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El funcionamiento sexual masculino varía, sin lugar a dudas, a lo largo de su vida. Y, por lo mismo, cada etapa en él es diferente, por lo que es necesario conocerlas para saber cómo abarcar sus distintos problemas, sucesos, bloqueos y acompañarlo correctamente en su vida sexual. Adentrémonos un poco más en el universo íntimo masculino.

 

Karen Uribarri Guzmán.

 

Conocer sobre las distintas etapas sexuales del hombre, nos ayudará, sin duda, a entenderlos mejor, sobre todo entre las sábanas. El especialista en sexología clínica y siquiatra argentino, Enrique de Rosa, nos explica cómo son nuestros hombres en cada etapa de su vida.

 

*1 a 10 años: Los hombres se encuentran en una etapa de Pre-pubertad. Desde el inicio de nuestras vidas, todos experimentamos sensaciones sexuales. Y hasta los 10 años nos encontramos descubriendo nuestros propios órganos sexuales, ampliando la curiosidad por el cuerpo y naciendo el autoerotismo. Es una etapa en la que se siente atracción a saber qué nos diferencia de las niñas, pero no a la niña propiamente tal. Por ello en esta etapa es importante que sus padres no repriman su curiosidad y dejen desarrollarse con tranquilidad.

*11 a 13 años: Esta es la etapa de la pubertad. Aquí ya han madurado los órganos sexuales e incluso ya se está en condiciones de producir esperma. Asimismo, comienzan a aparecer los signos más varoniles, como el cambio de voy y el nacimiento del vello. Ya conoce lo que es el placer físico y se podría decir que se encuentra en plena etapa fálica. Se puede pasar momentos jugando con sus genitales y es capaz de hablar de ello con sus amigos.

*14 a 16 años: Esta es la edad típica de la masturbación. Una adolescencia temprana en la que se descubre la atracción al sexo opuesto, experimentándose los primeros besos. Una etapa en la que desea descubrir y tocar al sexo femenino para encontrar sus diferencias. Tratará de acercarse más y más a las chicas, y comentará lo logrado con sus amigos. En cuanto a los sentimientos, se enamoran perdidamente por el ideal platónico, aunque es capaz de emparejarse de la chica que le es más estimulante sexualmente aunque esté enamorado de otra. Aquí priman las hormonas.

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Sin duda alguna, mujeres y varones somos totalmente distintos. Y no sólo en el modo de pensar y reaccionar, sino que también en la sexualidad. Ellos, según sus propias confesiones, tienen muy arraigado el instinto animal y si alguna vez no insisten es simplemente por evitar el preámbulo en épocas de cansancio.

 

Karen Uribarri Guzmán.

 

Somos muy distintos y hasta nuestras hormonas lo gritan. Ellos se despiertan y se duermen pensando en sexo y si pudieran hacerlo todo el día, felices lo harían. Nosotras en cambio, la mayoría de las veces, necesitamos un ‘precalentamiento’, un ambiente y un tiempo especial, que nos ayude a ‘prepararnos’ para el encuentro. En este sentido, ellos aseveran con sus confesiones lo que diversos estudios biológicos han detallado: la culpa es de la oxitocina, una sustancia química que propicia los vínculos afectivos. “Una de las principales razones por las que los hombres desean practicar el sexo más que las mujeres (en términos generales) se debe a la placentera sensación que les producen los niveles elevados de oxitocina; les gusta sentirse compenetrados con otra persona. Todos los seres humanos experimentamos un alegre estallido de química cerebral - la oxitocina desempeña un importante papel- cuando nos sentimos unidos a otra persona. En la bioquímica masculina, el sexo es el medio más rápido para que un hombre se sienta compenetrado con una mujer. Aunque esa sensación química es transitoria, la naturaleza confía en que esa compenetración transitoria se haga más permanente, que aunque disminuya el nivel de oxitocina, el hombre se sienta cada vez más unido a la mujer, de forma que durante un tiempo se refuercen sus vínculos afectivos con ella hasta llegar al complejo estado cerebral que llamamos amor”, afirma acertadamente el libro recién lanzado “¿En qué estará pensando?, de Michael Gurian. Ellos opinan similar.

 

*Thomas, 33 años.

“Uno dice cuánto sexo necesita en la medida que siente que tiene una pareja que está en la misma sintonía sexual. Andar rogando sexo es como mendigar cariño. Yo creo que de hecho esa debe ser una de las principales causas de infidelidad. Si el tema está planteado como una propuesta abierta, bueno ahí yo creo que eso es individual. A mí me da la sensación que los hombres somos como re-calientes, en el sentido que es muy raro que uno no quiera tener sexo. Incluso el tema del estrés y el cansancio, que se supone bajan la libido y todo eso, yo creo que es mito. No es que a uno no le den ganas. Lo que pasa es que como las mujeres necesitan como ene preámbulo y jugueteo y toda la historia, y los hombres no necesitamos nada sino hacerlo, entonces yo creo que el cansancio hace que a uno le de lata pasar por todo el precalentamiento, pero no que le de lata tener sexo. En cuanto a “necesidad”, eso es súper difícil de medir. Habría que definir qué es “necesidad”: ¿ganas de hacerlo?, ¿desesperación por hacerlo?, ¿si no lo hago, me masturbo?… Creo que es algo muy individual”.

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Luego del ansiado orgasmo, la pasión y el romanticismo llega a su fin cuando él sonríe, te da un beso y se duerme profundamente. Es ahí donde nos preguntamos, ¿por qué ellos se duermen después “de”? Ambas partes responden al caso y desmitifican los hechos.

Por Karen Uribarri

Es sabido que durante la última fase del coito se produce un descongestionamiento generalizado en nuestro cuerpo. Decrecen los ritmos respiratorios y cardíacos, provocando el conocido relajamiento. Los órganos sexuales externos (pene, pezones, etcétera) se comprimen y la pareja entran en un período refractario. Hasta ese momento, la situación es similar en hombres y mujeres; sin embargo, su duración es absolutamente distinta para cada sexo. Es por esta razón que la mujer se demora menos que su pareja en estar lista para hacer el amor una vez más. En cambio, los hombres por lo general necesitan más tiempo para generar otra erección. Ahora bien, pareciera que esta diferencia de tiempos (en promedio de 2 y 5 minutos respectivamente, según estudios) no es el factor primordial al momento de unir el sexo directamente con el sueño. “Por más que intente permanecer despierto para no hacerla sentir incómoda, el relajo se transforma en sueño y no tengo más camino que dormir. Claro que lo hago con la fe en que al día siguiente u horas más tarde podré rendir mis explicaciones del caso. Pero es superior a mí”, confiesa J.G. de 34 años. Y es que es así, ya que el cambio de ánimo es inmediato y de la excitación se llega rápidamente a la saciedad, cerrando el romance con un reposo intempestivo. Read the rest of this entry »