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Sin duda alguna, mujeres y varones somos totalmente distintos. Y no sólo en el modo de pensar y reaccionar, sino que también en la sexualidad. Ellos, según sus propias confesiones, tienen muy arraigado el instinto animal y si alguna vez no insisten es simplemente por evitar el preámbulo en épocas de cansancio.

 

Karen Uribarri Guzmán.

 

Somos muy distintos y hasta nuestras hormonas lo gritan. Ellos se despiertan y se duermen pensando en sexo y si pudieran hacerlo todo el día, felices lo harían. Nosotras en cambio, la mayoría de las veces, necesitamos un ‘precalentamiento’, un ambiente y un tiempo especial, que nos ayude a ‘prepararnos’ para el encuentro. En este sentido, ellos aseveran con sus confesiones lo que diversos estudios biológicos han detallado: la culpa es de la oxitocina, una sustancia química que propicia los vínculos afectivos. “Una de las principales razones por las que los hombres desean practicar el sexo más que las mujeres (en términos generales) se debe a la placentera sensación que les producen los niveles elevados de oxitocina; les gusta sentirse compenetrados con otra persona. Todos los seres humanos experimentamos un alegre estallido de química cerebral - la oxitocina desempeña un importante papel- cuando nos sentimos unidos a otra persona. En la bioquímica masculina, el sexo es el medio más rápido para que un hombre se sienta compenetrado con una mujer. Aunque esa sensación química es transitoria, la naturaleza confía en que esa compenetración transitoria se haga más permanente, que aunque disminuya el nivel de oxitocina, el hombre se sienta cada vez más unido a la mujer, de forma que durante un tiempo se refuercen sus vínculos afectivos con ella hasta llegar al complejo estado cerebral que llamamos amor”, afirma acertadamente el libro recién lanzado “¿En qué estará pensando?, de Michael Gurian. Ellos opinan similar.

 

*Thomas, 33 años.

“Uno dice cuánto sexo necesita en la medida que siente que tiene una pareja que está en la misma sintonía sexual. Andar rogando sexo es como mendigar cariño. Yo creo que de hecho esa debe ser una de las principales causas de infidelidad. Si el tema está planteado como una propuesta abierta, bueno ahí yo creo que eso es individual. A mí me da la sensación que los hombres somos como re-calientes, en el sentido que es muy raro que uno no quiera tener sexo. Incluso el tema del estrés y el cansancio, que se supone bajan la libido y todo eso, yo creo que es mito. No es que a uno no le den ganas. Lo que pasa es que como las mujeres necesitan como ene preámbulo y jugueteo y toda la historia, y los hombres no necesitamos nada sino hacerlo, entonces yo creo que el cansancio hace que a uno le de lata pasar por todo el precalentamiento, pero no que le de lata tener sexo. En cuanto a “necesidad”, eso es súper difícil de medir. Habría que definir qué es “necesidad”: ¿ganas de hacerlo?, ¿desesperación por hacerlo?, ¿si no lo hago, me masturbo?… Creo que es algo muy individual”.

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