El punto más álgido del placer, la culminación del deseo y el paso previo a la resolución sexual; puede ser sólo cosa de segundos. Y aunque es el momento más satisfactorio del encuentro íntimo, no suele extenderse por más de 51 segundos, siendo su tiempo menor de sólo 13. Y si es lo mejor… ¿por qué no hacerlo durar más?
Karen Uribarri Guzmán.
El clímax u orgasmo corresponde a la cuarta etapa de la respuesta sexual y tiene que ver con la culminación del placer. Las pulsaciones aumentan, la respiración se agita y se produce una gran tensión muscular, que contrae gran parte del cuerpo, especialmente en la zona ano-genital. Emocionalmente, el clímax genera un desborde de emociones que pueden desembocar en gritos, lágrimas e incluso ataques de risa. Y es que es reconocido que el orgasmo es parte de un estado de no conciencia, de éxtasis, de pérdida de dominio de sí mismo y de explosión de felicidad inexplicable. Bueno, todo es tan intenso que dura sólo algunos segundos, aunque quisiéramos que se extendiera por siempre. Pero, ¿se puede lograr eso?
¿Cómo extenderlo?
Si bien la intensa rutina diaria en la que estamos insertos no favorece la concepción de una sexualidad plena y absoluta, vale la pena insistir que ésta se puede lograr y que para ello sólo se deben hacer algunos cambios de conductas y trabajar en el objetivo, pues como todo, nada llega solo. Para lograrlo, existen algunos temas que hay que tener en cuenta en esta materia y que el sexólogo director de Consultasex y además psiquiatra-neurólogo, el doctor Enrique de Rosa, entregó a Zona Mujer:
1.- La ritualización o escenificación del encuentro sexual. “Cuando decimos que vivimos apurados, y que la gente sin cultura sexual vive una sexualidad ‘rush hour’, esto implica los mismos inconvenientes que la ‘fast food’: Indigestiones y falta de placer. Entonces, ritualizar es darle espacios, colores, tiempos, y seguir los ritmos de la sexualidad que uno irá testeando sensualmente (con los sentidos casualmente) y decidirá que más o que menos, cuando más intensidad o menor, etcétera. Eso, al igual que una comida, se da según se vaya preparando el ámbito a la ceremonia. Esta parte sólo puede ser sostenida si es gozosa, sino implica un momento de ‘algo que me dijeron que haga antes de poder tener sexo’… Y todo es sexo”. Read the rest of this entry »
Aunque las anécdotas de orgasmos vestidos son más protagonizadas por los hombres, sorprende encontrar a mujeres que se jactan de haber llegado al clímax hasta con los pantalones puestos. ¿Es posible? Los especialistas dicen que sí.
Karen Uribarri Guzmán.
“Yo tenía como 24 años cuando conocí a este moreno espectacular, de ojos claro y cuerpo tonificado. Estábamos en Viña, era verano y habíamos llegado hasta su departamento con mi amiga que pololeaba con el amigo suyo. Había piezas de sobra y terminamos besándonos en una de ellas con la puerta cerrada. El estaba demasiado excitado, tanto así que no esperó ni 7 minutos para sacarse la ropa y quedar con un minúsculo calzoncillo azul cual Superman. La verdad es que se veía increíble, y él lo sabía. Yo, en cambio, seguía muy bien vestida con mis pantalones y polera intactas. Seguimos besándonos y en menos que canta un gallo, se para nervioso, con el ‘sector’ mojado y se va al baño avergonzado. En vez de Superman, era ‘Súper-rápido’”, recuerda Natalia, quien como tantas, ha compartido momentos íntimos con hombres eyaculan sin siquiera haberse sacado la ropa o en medio de un simple beso un poco más apasionado. Pero, que esto pase en mujeres, parece increíble. Y es que durante tanto tiempo se ha hablado de la incapacidad de la mayorías de obtener orgasmos, de todas las etapas que deben pasar para lograrlo y del ambiente ideal que hay que propiciar; que es digno de comentar la capacidad de otras de dejarse llevar por el calor del momento al nivel de extasiarse con ropa puesta y en los lugares más incómodos. Estas son las historias de dos mujeres que bordean los 30 años y que dicen con orgullo: “Sí, tuve un orgasmo con ropa”.
“No pude controlarme”
“Estábamos en la escalera de su edificio. Habíamos ido a la azotea a observar las estrellas y a conversar sin la presencia de sus amigos de departamento. Llevábamos saliendo como dos meses y jamás habíamos tenido sexo. Sólo encuentros simples, en los que incluso él jamás me había puesto una mano en un lugar que ‘no debiera’. El punto es que bajamos por la escalera, jugando a que nos perseguíamos como niños, hasta que el me atajó y me afirmó en la pared. Elevó mis piernas y las puso sobre sus caderas y comenzamos a besarnos descontroladamente. Los movimientos de pelvis eran muy rítmicos y fuertes, aunque nosotros seguíamos muy vestidos. Por primera vez me tocó los pechos y más encima bajo el sweater. Estaba muy excitada y de pronto, tuve un orgasmo. Grité de emoción y luego me avergoncé por lo escandalosa que fui. El sonrió, pero creo que no se dio cuenta que realmente sí tuve uno y no fue show”, recuerda Josefa. Read the rest of this entry »
Luego del ansiado orgasmo, la pasión y el romanticismo llega a su fin cuando él sonríe, te da un beso y se duerme profundamente. Es ahí donde nos preguntamos, ¿por qué ellos se duermen después “de”? Ambas partes responden al caso y desmitifican los hechos.
Por Karen Uribarri
Es sabido que durante la última fase del coito se produce un descongestionamiento generalizado en nuestro cuerpo. Decrecen los ritmos respiratorios y cardíacos, provocando el conocido relajamiento. Los órganos sexuales externos (pene, pezones, etcétera) se comprimen y la pareja entran en un período refractario. Hasta ese momento, la situación es similar en hombres y mujeres; sin embargo, su duración es absolutamente distinta para cada sexo. Es por esta razón que la mujer se demora menos que su pareja en estar lista para hacer el amor una vez más. En cambio, los hombres por lo general necesitan más tiempo para generar otra erección. Ahora bien, pareciera que esta diferencia de tiempos (en promedio de 2 y 5 minutos respectivamente, según estudios) no es el factor primordial al momento de unir el sexo directamente con el sueño. “Por más que intente permanecer despierto para no hacerla sentir incómoda, el relajo se transforma en sueño y no tengo más camino que dormir. Claro que lo hago con la fe en que al día siguiente u horas más tarde podré rendir mis explicaciones del caso. Pero es superior a mí”, confiesa J.G. de 34 años. Y es que es así, ya que el cambio de ánimo es inmediato y de la excitación se llega rápidamente a la saciedad, cerrando el romance con un reposo intempestivo. Read the rest of this entry »