This entry was posted on Sunday, August 17th, 2008 at 7:10 pm and is filed under Artículos de Sexualidad. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
El 51% de las mujeres no acepta su cuerpo y el 10% lo detesta. ¿Cómo podrán entonces disfrutar del sexo si no les gusta siquiera lo propio? Un experto nos dice cómo superarlo y mejorar un problema tan frecuente en estos días, en las que somos bombardeadas con imágenes de modelos ultra delgadas y cuerpos perfectos.
Karen Uribarri Guzmán.
Recientemente, una encuesta realizada a 25 mil jóvenes menores de 34 años, por la cadena inglesa BBC, concluyó que el 51% de las mujeres se haría una cirugía plástica para arreglar algo de su cuerpo. Y más sorprendente aún, que el 10% de las féminas inglesas odia el cómo se ve, y una de cada tres de las mujeres que tiene una talla normal, considera que tiene un físico negativo.
Estos resultados, si bien están enfocados en las mujeres inglesas, son muy similares a lo que ocurre en otras partes del mundo, como es el caso de Chile. Miles de mujeres consideran que su cuerpo les impide concretar una relación con el sexo opuesto y, más aún, les empaña negativamente su vida sexual. “Esta es una señal de la gran insatisfacción con el cuerpo. Detrás de esto está la imagen de que hay un ideal que debería cumplirse”, dijo el sicólogo Terry Apter, de la Universidad de Cambridge, añadiendo: “Parecen pensar que si se está mejor físicamente, sus vidas serán mejores, lo que es muy peligroso”.
Y así es. Carola tiene 31 años, está soltera hace 2 y durante ese tiempo ha engordado varios kilos que le molestan de sobremanera. Sin embargo, a simple vista, Carola es una mujer atractiva, viste bien, es graciosa y tiene llegada con la gente. Pero ella, en la intimidad, no se muestra tal cual es. Cada vez que la invitan a salir sufre por no saber cómo ocultar ese rollito que le incomoda o por no lucir más gorda de lo que se siente -aunque no lo está-. Por lo mismo, sus encuentros más íntimos se han ido reduciendo con el tiempo y cada vez que llega el minuto de mostrar un poco más de piel, como es en el acto sexual, ella lo pasa pésimo. “Sé que es mi culpa, pero no puedo manejarlo. Lo primero que hago es apagar la luz. Luego me preocupo de que no me abrace las zonas con más kilos y que menos sienta cómo me cuelga la guata. Al final estoy tan tensa que lo paso pésimo y no siento nada, sólo mucha frustración. Y ‘después de’ es la peor parte, porque he llegado a vestirme bajo la ropa de la cama, con la mirada extrañada del otro”, confiesa avergonzada.
Consejos del especialista
“Estamos en una época en la cual se busca la perfección en la estéticay además los criterios de belleza son muy crueles (de hecho la gran mayoría de la gente no los cumple…). Por eso muchos hombres y sobre todo mujeres se obsesionan por no coincidir con esos estándares, lo cual influye entre otras cosas a la hora del sexo”, explica el Licenciado Ezequiel López. Y enfatiza: “Están más pendientes de si la otra persona nota sus supuestas imperfecciones que de disfrutar sexualmente. Les cuesta relajarse, conectarse con sus sensaciones, liberarse en la escena sexual y a veces incluso aparecen como consecuencia de esto patologías sexuales”. En este contexto el especialista aconseja hacer algo por mejorar lo que no nos gusta, entendiendo, claro está, que estos ‘defectos’ sean reales y manejables. “En principio creo que es interesante todo aquello que una persona pueda hacer para mejorar su estética y sentirse más cómoda consigo misma: dietas, gimnasia, tratamientos de belleza, cirugías estéticas. Eso sí, siempre y cuando no se trate de obsesionarse. Si la insatisfacción con el propio cuerpo se torna demasiado angustiosa y domina los pensamientos durante gran parte del día, pedir ayuda y orientación a un psicoterapeuta es el camino más indicado”, advierte.
López Peralta también señala como importante el entender que para la pareja, muchas veces, no son importantes esos defectos que auto percibimos. “Hay que tener en cuenta que en general la mayoría de las personas cuando están íntimamente con alguien están precisamente pendientes de lo que les excita ver en su partenaire, y no de los supuestos
“defectos” que podemos tener. Por ejemplo una mujer puede estar pendiente de los rollitos en su abdomen tratando de que su compañero no los vea, y él en cambio focalizado en otras partes de su cuerpo que lo estimulan. También ocurre tantas veces que aquello que para nosotros es desagradable, a la otra persona le resulta excitante…”, señala.
En definitiva se trata de hacer lo que esté al alcance para estar físicamente mejor, aceptar que de todas formas cada cual tiene su estructura corporal, querernos como somos y además considerar que el sexo no pasa solamente por el cuerpo: lo más importante es la actitud.